Nunca te sentiste de gimnasio. Somos muchos.
Diez semanas de movimiento corto, en tu living, con alguien pendiente de que vuelvas.
Cinco correos por semana. Dos días no llega nada.
Lo intentaste antes. Gimnasio, apps, rutinas de YouTube. Y lo dejaste.
Ninguno de esos sitios hablaba tu idioma.
Cinco correos por semana. Dos días no llega nada.
- Martes clase, 10 a 20 min
- Miércoles versión corta, 5 min
- Jueves nada
- Viernes clase, 10 a 20 min
- Sábado versión corta, 5 min
- Domingo lo que hiciste esta semana
- Lunes nada
Y así diez semanas. Las dos últimas ya no traen clase nueva: elegís vos.
No hay balanza. No hay calorías. No hay fotos de antes y después.
No hay rachas que se rompen ni niveles que bajan.
Y no te vamos a preguntar por qué no entrenaste.
Diez semanas no alcanzan para convertirte en otra persona. Eso lleva mucho más, y hay gente a la que directamente no le va a funcionar.
Lo que te vas a llevar es más chico y más concreto: treinta veces anotadas en un papel, y saber cómo te sentís después de cada una.
Y cuando pares unos días, porque vas a parar, vas a saber cómo volver.
Quién te habla
Diego, entrenador. Lleva años viendo a gente empezar y dejar. Una cosa que conviene que sepas: él nunca tuvo que construir esto de grande. Se mueve desde que era chico. Así que cuando te habla, habla de lo que vio pasar cien veces. Le pareció más honesto decírtelo que fingir lo contrario.
Para quién no es
Si ya entrenás y buscás rendimiento, esto no es para vos, y está bien. Si hay algo clínico de por medio, esto necesita a alguien que lo use con vos.
Arranca el martes [fecha]. La inscripción cierra el domingo [fecha].
Ya sos esto. Solo que nadie te lo dijo.